El debate sobre el cambio climático y sobre el mix energético que deberá materializarse en las próximas décadas, abanderado por la Unión Europea, va en paralelo con las medidas que puede tomar cada ciudadano para contribuir a la preservación del medio ambiente. Por ello está aumentando la demanda de casas pasivas, porque proporcionan un considerable ahorro energético.

Qué es una casa pasiva o Passivhaus

El concepto surge del debate entre un profesor sueco, Bo Adamson, y uno alemán, Wolfgang Feist, que en 1996 fundaría el Passivhaus Institut, un organismo independiente que ha desarrollado los parámetros que debe cumplir una vivienda pasiva. En España existe desde 2008 la Plataforma de Edificación Passivhaus, un organismo sin ánimo de lucro que promueve su construcción en nuestro país.

Las casas pasivas son aquellas en las que se busca el máximo aprovechamiento energético, aprovechando al máximo la energía solar y optimizando el aislamiento, para reducir el consumo energético en un elevado porcentaje. Este ahorro energético varía dependiendo del país y su clima; por ejemplo, en Alemania se fijan ahorros de calefacción del 85%.

El primer edificio pasivo se construyó en Darmstadt (Alemania), en 1990, y posteriormente el concepto llegaría a otras zonas del país, como Stuttgart, Wiesbaden o Colonia, situándose en este país el edificio pasivo residencial más grande del mundo, con 162 viviendas. En 2016 se certificaría la primera casa de este tipo en España y en 2019, el primer edificio geriátrico-hospitalario, una residencia para la tercera edad situada en Zamora.

El Proyecto Passive-On de la Unión Europea trata de promover estas edificaciones en los países del Sur, con climas más cálidos; hay que tener en cuenta que no sólo se trata de ahorrar en calefacción, sino de consumir menos, también en refrigeración o en agua caliente sanitaria (ACS).

En esta línea va también la Directiva de Rendimiento Energético de los Edificios (EPBD, por sus siglas en inglés), una normativa europea que exige que los edificios nuevos de construcción privada construidos a partir de 2021 —los públicos desde 2019— sean de consumo de energía casi nulo (NZEB).

Qué requisitos debe cumplir una casa pasiva

Para que una vivienda pueda cumplir con el estándar Passivhaus, debe conseguir ahorros tanto en calefacción como refrigeración de, al menos el 75%, para lo cual se incide en varios aspectos principales:

Aislamiento térmico

El aislamiento térmico de la vivienda es fundamental para evitar que entre el frío en invierno o el calor en verano: las paredes exteriores, la cubierta y la solera deben tener una transmitancia térmica reducida, en la que puede intervenir el grosor de las paredes y el uso de diversos tipos de aislamiento.

Carpinterías

Un aspecto fundamental en las casas pasivas, ya que por estos «huecos» se puede escapar gran parte del calor, por la transmitancia térmica del vidrio. Las casas pasivas pueden requerir triple vidrio con carpintería (cámara, marcos y perfiles) de altas prestaciones, incluso relleno con gas inerte.

Rotura de puentes térmicos

Las juntas, uniones, esquinas y otras zonas de confluencia similares son ideales para que se generen puentes térmicos, a través de los cuales el frío o el calor se transmite, pudiendo tener un gran impacto en el consumo, por lo que la construcción Passivhaus busca que la envolvente térmica sea continua, sin juntas que puedan producir pérdidas energéticas.

Hermeticidad

Para evitar filtraciones no deseadas entre el interior y el exterior, por las cuales se podría perder una cantidad importante de energía, eliminando además la corrientes de aire en el interior y reduciendo la contaminación acústica.

Ventilación mecánica y recuperación de calor

Para ventilar el interior del edificio sin perder temperatura, intercambiando aire con el exterior, que se filtra para que entre libre de impurezas y patógenos, disfrutando así de un ambiente de calidad.

Diseño bioclimático

Para aprovechar al máximo la energía solar en invierno y evitar sobrecalentamientos en verano.

Qué requisitos establece el certificado Passivhaus

Los valores de referencia para la obtención de un certificado Passivhaus en el clima mediterráneo son:

  • Una demanda máxima de energía para calefacción de 15 KWh/m2 al año.
  • Una demanda máxima de energía para refrigeración de 15 KWh/m2 al año.
  • La envolvente del edificio debe tener una estanqueidad igual o menor de 0,6 volúmenes/h.
  • El consumo de energía para calefacción, refrigeración, agua caliente sanitaria (ACS) y electricidad no puede superar los 60 kWh/m² anuales.

Para ello se pueden utilizar energías renovables como la aerotermia, que aprovecha la energía del aire, y la geotermia, que extrae la energía del interior de la tierra.

Compromiso con el medio ambiente y ahorro

En conclusión, las casas pasivas contribuyen al cuidado del medio ambiente gracias al ahorro de energía que propician e incluso pueden favorecer la salud de sus habitantes, con un aire de mejor calidad y sin molestas corrientes ni cambios de temperatura.

El coste de una vivienda de este tipo es, lógicamente superior, dependiendo el incremento de la zona en la que se ubique la casa, pero en casos extremos, también el ahorro que se deriva de este tipo de construcción será superior, ya que el consumo energético de una vivienda no realizada bajo estos parámetros a medio plazo será más elevado.

La diferencia de coste puede variar habitualmente entre un 5% y un 15%, por lo que la amortización de esa inversión adicional puede llevar entre 5 y 10 años; también hay que tener en cuenta que por la mayor calidad de algunos elementos y al evitarse la generación de humedades, moho, etcétera, los costes de mantenimiento pueden reducirse, y el valor de venta de la vivienda ser más elevado por sus cualidades y por la propia posesión del certificado.

Fuente:Selfbank