Una ‘casa pasiva’, que no pasota, para contaminar menos

Existen viviendas construidas y diseñadas en base a criterios de sostenibilidad. De sus características y de cómo tanto este tipo de casas como los pequeños gestos en el hogar contribuyen a cuidar del planeta hablan Jon Kortajarena y la modelo Vanesa Lorenzo en Hogar, el noveno capítulo de la serie Orígenes. Porque todo empieza en casa.

Fuera: en las ciudades, por culpa del tráfico y las industrias. Y también dentro: en nuestro propio hogar, por hacer un uso excesivo de la luz, la calefacción o el aire acondicionado. En nuestras casas, también se genera una contaminación que puede llegar a ser igual de perjudicial que la del exterior, y lo que hagamos en ellas repercute directamente en el planeta. Por suerte, la arquitectura sostenible mira hacia hogares energéticamente más eficientes. El resultado es una ‘vivienda pasiva’, una casa que, debido a la excelente calidad térmica de sus materiales de cerramiento (ventanas, puertas o paredes), al uso de las fuentes de calor internas (las que proceden de los dispositivos eléctricos utilizados en el propio hogar) y a la minimización de las pérdidas de ventilación, gracias a un sistema controlado con recuperación de calor, no necesita los mecanismos de refrigeración ni calefacción de una vivienda convencional. Y aunque nos cueste un 15% más que una casa una casa estándar, el ahorro energético nos permitirá amortizar la inversión en apenas 10 años. Rentabilidad y sostenibilidad van de la mano.

Repensar y rediseñar tu hogar puede ser un bonito principio para una vida más sostenible

Vanesa Lorenzo

Desde potenciar la iluminación natural en todos los espacios de la casa –con la instalación de suficientes ventanas y el uso de bombillas de bajo consumo– o establecer una ventilación adecuada, hasta proteger las distintas estancias interiores de la contaminación acústica o trabajar con materiales responsables que no emitan toxicidad alguna –la madera o la piedra para los pavimentos y revestimientos, y las lanas naturales o el corcho para los aislamientos–, las soluciones para tener una casa sostenible, desde el momento de su construcción, son muchas y muy variadas.

EL PLANETA, LA CASA DE TODOS

De sostenibilidad y hogar hablan, en el noveno capítulo de la serie Orígenes, el modelo y activista Jon Kortajarena y su invitada, la modelo Vanesa Lorenzo. “Queremos que el planeta siga siendo la casa de todos y quizá la mejor forma sea empezar por nuestro hogar”, dice Jon Kortajarena. Por eso, ambos se han citado en una ‘casa pasiva’ en pleno centro de la capital, donde la aficionada al yoga ha compartido con el activista su nuevo proyecto de vivienda a las afueras de Barcelona. Juntos han charlado sobre la capacidad que todos tenemos de conseguir un planeta mejor empezando por nuestra propia casa. “Repensar y rediseñar tu hogar puede ser un bonito principio para una vida más sostenible”, asegura Vanesa Lorenzo.

Los ciudadanos podemos hacer mucho, y es nuestra responsabilidad, pero las empresas también. Con sus servicios y sus productos pueden ayudar a construir hogares más sostenibles, que consuman el menor número posible de recursos, que nos permitan ahorrar en nuestro propio consumo y que, además, nos faciliten decisiones de compra que no tengan un impacto negativo en el planeta. Como consumidores, como ciudadanos, las empresas pueden ayudarnos a poner nuestro granito de arena. Así lo hace IKEA, que ya ha inspirado a 29 millones de personas en España a tomar decisiones de compra más sostenibles y saludables.

El planeta es el único hogar que tenemos y, si queremos seguir habitándolo mañana, debemos cambiar nuestras costumbres hoy. Tenemos que replantearnos cómo vivimos, trabajamos y viajamos para habitar en los límites del planeta. También las empresas deben colaborar para obtener recursos, fabricar y utilizar productos de forma sostenible y facilitar que los productos que ya existen tengan una segunda vida; proporcionar soluciones para crear un futuro más limpio y ecológico.

IKEA pone al alcance de todos más de 3.700 soluciones sostenibles que ayudan a reducir la huella medioambiental. Y para 2030 tiene un objetivo: que el 100 % de sus productos estén fabricados con materiales reciclados o renovables. Para ello, la compañía ha establecido tres objetivos generales de logros en 2030: inspirar y facilitar que más de mil millones de personas tengan una vida mejor dentro de los límites del planeta, llegar a ser positivos en cuanto al clima, y regenerar recursos al mismo tiempo que hacemos crecer el negocio.

ACTIVISMO EN EL HOGAR

IKEA quiere formar parte de la integración de la sostenibilidad en la vida de las personas y el hogar. Para lograrlo, analiza distintas áreas: desde prolongar la vida de los productos IKEA y crear energía ecológica comunitaria de forma global, hasta proporcionar más opciones sostenibles de alimentos asequibles, algo que también es bueno para el planeta.

Para promover, con pequeños gestos, llevar una vida más sostenible en el hogar, la compañía ha lanzado la campaña #ActivistaSinSaberlo, donde entre otras cosas, ha seleccionado 12 equivalencias que enmarcan el potencial de acción de diversos gestos o medidas de reducción del impacto ambiental. Por ejemplo, abrir la nevera más de lo necesario equivale a casi 9 kg de CO2 equivalente al año, lo mismo que contamina un trayecto AVE Madrid-Córdoba de ida y vuelta por pasajero. O esperar a poner la lavadora cuando esté al 82% de su capacidad puede llegar a ahorrar más de 1.300 litros de agua al año en un hogar. Si se alcanza el 98% de carga, el ahorro puede ser de más de 3.500 litros. Son pequeños gestos que logran grandes cambios.